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Tema 1: El origen

En el sentido más profundo de la palabra, ¿Cuál es nuestro origen? ¿Cómo hemos llegado a existir? ¿Cómo hemos llegado a ser lo que somos?

 

Cuando nos hacemos estas preguntas, nos salta un hecho a primera vista: hemos necesitado de alguien para existir; todo lo que somos, lo hemos recibido de los demás: nuestro cuerpo, nuestros genes, nuestra educación, el mismo hecho de existir, etc. Nadie se da así mismo la vida. No podemos sobrevivir, ni crecer, ni desarrollarnos - física, psíquica y afectivamente - sin los otros. 

 

Esto nos indica que los seres humanos no somos autosuficientes; las personas desde nuestro origen somos dependientes. De hecho, lo más propio del ser humano es necesitar a los demás. En nuestra constitución más íntima, los seres humanos somos “deudores” de los otros. A las personas, en general, no nos gusta tener deudas, sin embargo para que seamos personas plenamente, hemos de reconocer que tenemos una deuda que nunca podremos “saldar” y que es bueno que sea así: la deuda más importante de todos los seres humanos es haber recibido la vida y todo lo que ésta trae consigo.  

 

Desde que nacemos, establecemos unas relaciones especiales: unos lazos o vínculos que nos unen a los demás. Los llamamos vínculos de origen porque sin ellos no existiríamos. En nuestro cuerpo hay una señal física de que existimos gracias a un vínculo: el ombligo.

Por último, es necesario considerar que todo lo hemos recibido gratis. Cuando algo se recibe gratis se llama "regalo". Nuestra vida es un regalo. Y cuando se recibe un regalo, la manera de aceptarlo es agradecer. 

 

El agradecimiento es una actitud ante la vida. El hecho de ser agradecidos nos capacita para desarrollar una actitud: la de ser conscientes de todo lo que debemos a los demás. Esta actitud forma parte de la virtud de la justicia,  dar a cada uno lo que le corresponde y por lo tanto, darle las gracias.

 

Desarrollar la actitud del agradecimiento implica: 

  • Reconocer los dones que hemos recibido y no pensar que son “cosas debidas”.

  • Detenernos cuando nos hacen favores y dar las gracias.

  • Valorar los sacrificios y esfuerzos que hacen quienes nos aman. 

  • No exigir como derechos, lo que son regalos: mostrar alegría ante aquello que se me ofrece, saber disfrutar de las cosas y situaciones de nuestra vida.

  • Fomentar la capacidad de asombro especialmente ante lo aparentemente pequeño. 

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